Cuando sueño, sueño y al despertar rápidamente olvido.

 

Hace tiempo que he copiado una costumbre de varias personas a las que estimo: escribir los sueños. Utilizo un cuaderno bonito, cuidado, como los De Cyrano.

 

¿Por qué lo hago? Creo que los sueños, aún los más absurdos, nos hacen meditar y nos revelan aspectos de nosotros mismos enterrados por la consciencia.

 

Hace tiempo tuve un sueño recurrente. Un sueño en el que sentía mucho miedo. Alguien me perseguía. No sabía quién era, pero huía con el corazón desbocado por el pánico y despertaba con una gran desazón. Una persona a quien se lo conté me aconsejó que esperara a mi perseguidor y le preguntara qué quería. Increíblemente así lo hice la siguiente vez que tuve el sueño. Miré al miedo a la cara y vi que no era tan fiero como lo pintaba. Un asunto pendiente de mí pasado, enterrado y olvidado por mi yo consciente.

 

Pedí perdón y perdoné.

 

Nunca más volví a tener ese sueño.