Nos escandalizamos cuando vemos reportajes denunciando las condiciones infrahumanas en las que se elaboran muchos de nuestros objetos de consumo cotidiano. Esos productos no se elaboran en nuestros territorios, sería inaceptable que nadie trabajara en esas condiciones. Sin embargo, los compramos. Podemos intervenir para que las cosas cambien, a mejor. Compremos en la medida de lo posible aquello cuyas condiciones laborales de fabricación estén garantizadas de una manera justa. Afortunadamente  existen iniciativas como Fair Wear Foundation (FWF) que garantiza y vela por las mejores condiciones laborales de los trabajadores de la confección. Está en nuestras manos.