AVÍN. Microrelato

AVÍN. Microrelato

“Avín caminaba como de costumbre por la estepa en busca de comida. El suelo desapareció de repente bajo él. Cuando se repuso de la caída notó que se había hecho de noche y la noche era la más oscura que había conocido hasta entonces. Se echó a dormir. Despertó y seguía siendo de noche. Vagó a tientas esperando el día. Sentía hambre pero su olfato no reconocía los olores habituales, tampoco oía nada más que el sonido de sus pisadas. Pasaba el tiempo, dormía y se despertaba, pero no volvía el día. El hambre lo incitó a comer desesperadamente la tierra que pisaba. Su estómago estaba lleno, pero estaba tan cansado que se recostó a dormir contra una pared de roca.

Cuarenta y cinco mil años más tarde tres jóvenes espeleólogos ingleses descendieron quince metros por un pozo que les llevaba hasta la cueva asturiana que les tocó explorar (subvencionados por instituciones de su país). Allí, a trescientos metros de la entrada encontraron el cuerpo de Avín, fosilizado. Lo tomaron por un oso hasta que treinta años después una brillante arqueóloga asturiana reveló su verdadera identidad: era una cría de rinoceronte prehistórico.

Los visitantes más intrépidos pueden todavía descender a verlo y asomarse a este preciado hallazgo conservado mágicamente por la naturaleza.”

Nota: El nombre de Avín ha sido una licencia en referencia a la localidad cercana a la Cueva de la Peruyal dónde se aún yace el pequeño rinoceronte prehistórico.

Por |2018-09-06T07:09:24+00:00agosto 13th, 2017|Emoción, Microrelatos|Sin comentarios

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